domingo, 26 de julio de 2015

 LA ORGANIZACIÓN A LA HORA DE COCINAR

Uno de los secretos fundamentales de la cocina es organizarse. No hace falta mucho tiempo para hacer una compra bien estudiada sin perder ni un minuto, y es importante tener ordenada la despensa una vez que se llega a casa con las reservas del supermercado.

También es importante organizar el tiempo dentro de la cocina. No esperes a tener un plato completamente terminado para comenzar el siguiente. La estrategia consiste en avanzar todo el menú que vayas a realizar, más o menos al mismo tiempo. 

IMPORTANCIA DE LA COMPRA


No hay duda, que comprar al por mayor es un sistema muy útil, con un buen número de ventajas a tener en cuenta. El orden, el tiempo y la economía son sus más directos beneficiarios.

El gasto inicial puede ser considerable, pero ese desembolso a la larga proporciona ahorros importantes. Así que bien merece la pena sentarse a pensar, y bien provistos de papel y pluma, sacar una lista de los productos necesarios para dejar abastecida la despensa.

Un método de compra al por mayor, menos gravoso para el bolsillo, consiste en adquirir los géneros cuando estén en oferta especial. Esto implica estar siempre alerta, pero así es como se consiguen precios más bajos. Las rebajas y las ofertas, por lo general, no producen grandes ganancias al vendedor, pero él las utiliza para incitar a los clientes a entrar en la tienda, dentro de la cual aspira a hacer otras ventas más provechosas. Si puedes resistir la tentación y comprar solamente las ofertas ventajosas, organizarás una buena despensa.

Al comprar a lo grande debes tener cuidado con las cantidades. Antes de emprender la compra haz una lista de las cosas realmente necesarias, y, al mismo tiempo, anota su duración. Es muy fácil llenar el carro de frascos y productos sin tener en cuenta la caducidad, o la necesidad real que tenemos de ellos.

Respecto a los alimentos frescos frutas, verduras, pescado, carne, etc, más adelante veremos la manera de poder conservarlos y congelarlos, pudiendo comprar más cantidad, con menos frecuencia, sin que por ello perdamos sus valores nutritivos.

ORGANIZACIÓN DE LA DESPENSA

Cualquier casa necesita una zona especial reservada para guardar cierta provisión de alimentos no perecederos, que resultan de gran utilidad para la organización  y economía familiar. Recuerda que una despensa bien provista y ordenada es una ayuda de primera clase.
 
El tamaño de la despensa está en estrecha relación con el de la casa y, como es lógico, del número de sus habitantes. Hoy por hoy es difícil encontrar aquellas espaciosas estancias donde se almacenaban, como oro en paño, toda clase de provisiones.

En la actualidad, y allí donde hay espacio suficiente, suele ser un cuarto, más bien pequeño, cerca de la cocina, que se acondiciona con estanterías de diferentes alturas, de acuerdo con los elementos a guardar. Además de las baldas, tampoco está de más contar con un cajón para las patatas (si está provisto de ruedas mejor); ganchos colocados en el techo y paredes, para colgar embutidos y algunos alimentos secos, como ristras de ajos, cebollitas, pimientos choriceros, guindillas, frutos secos encerrados en mallas, y hasta hierbas aromáticas guardadas en bolsas de plástico con algún agujero para que no se sequen demasiado.

Si cuentas con una habitación, antes de meter alimentos, cerciórate que está a una temperatura constante y con un ambiente seco. Sería fenomenal, que además no fuera oscura.

Ahora bien, si en lugar de la clásica despensa, tienes que guardar tus compras en un armario o en una alacena, te interesa conseguir una temperatura uniforme -seca y fresca-, por lo que debes colocarla lo más lejos posible del horno y de cualquier fuente de calor. De todas maneras, en este segundo caso, y debido al menor espacio, la rotación de los alimentos es muy rápida, por lo que no es necesaria una atención rigurosa de las condiciones. Los paquetes se terminan mucho antes de que puedan llegar a deteriorarse.

Dada la finalidad de la despensa (guardar alimentos), es imprescindible que esté montada con elementos simples y fáciles de limpiar. Evita los recovecos y los materiales porosos, que absorben polvo y los elementos grasos. Lo mejor son los plásticos que se limpian simplemente con un paño húmedo.

Mete los alimentos siguiendo un orden riguroso, a ser posible pon en primer lugar los más antiguos y los de uso habitual, dejando en las alturas o más al fondo, aquellos que sólo consumas de vez en cuando, y en los inferiores y el suelo, los que por su peso te resulten difíciles de mover.

Saber guardar es indispensable, tanto para la salud como para la economía. También deberás prestar una atención especial a las latas, botellas y paquetes abiertos. Todos ellos sufren un proceso de deterioro más o menos rápido. Aunque en la mayoría de los casos eso no tiene consecuencias negativas para la salud, sí pierden sabor y textura.

Los alimentos enlatados, eficacísimos auxiliares, requieren cuidadosa atención en la compra. Las latas no deben estar abolladas, hinchadas ni oxidadas. La presencia de alguno de estos tres defectos implica que no te las lleves a casa. También debes fijarte en las claves que señalan la fecha de caducidad y si te indican que es conserva o semiconserva. Si se trata de esto último, guárdala en la nevera. Una vez abierta, debes consumirla en el día o cambiar el contenido a otro recipiente, para evitar su deterioro.

Por término medio, la duración de las conservas es de un año, salvo la leche evaporada o la condensada, que duran nueve meses. Las conservas de pescado en aceite o en escabeche tienen un período de caducidad de cinco años.


En el capítulo de los alimentos secos entra un número elevado de productos, que va desde la sal, el té, las legumbres y frutos secos, hasta pastas y harina. La mayoría de ellos se compran envasados en paquetes de plástico o de papel o en recipientes de vidrio o plástico duro. Una vez que abras el paquete, debes pasar el contenido a un recipiente de cierre hermético, sobre todo si vas a guardarlo durante largo tiempo. Utiliza los paquetes de forma rotativa para consumir antes los más antiguos.


Finalmente, no metas en la nevera las cosas de cualquier manera, hazlo en recipientes cerrados o envueltos en papel de aluminio o film de plástico, así evitarás que se sequen y que se mezclen sabores y aromas. Con ello, también ahorrarás espacio y mantendrás un orden muy cómodo a la hora de encontrar los alimentos.