miércoles, 23 de septiembre de 2015

EL CALABACÍN



El calabacín es una hortaliza que pertenece a la familia de las Cucurbitáceas. Esta familia comprende unas 850 especies de plantas, en su mayoría herbáceas, trepadoras o rastreras, que producen frutos grandes y protegidos por una corteza firme.

El calabacín  está compuesto de un 95% de agua. Este alimento no tiene ningún contenido calórico, por este motivo es altamente benéfico para el organismo.

En estudios realizados con este producto, se ha demostrado que 100g, de calabacín sólo aportan 15g, de calorías, pero en cambio contiene una muy buena cantidad de minerales y oligoelementos, también contiene el fósforo, el potasio, el magnesio y el calcio.

Para poder obtener todos sus beneficios, el calabacín debe ser cocido al vapor; también se puede comer crudo. Entre los beneficios más importantes del calabacín encontramos que este producto alimenticio contiene todo lo necesario para proteger el sistema cardiovascular.

El calabacín además posee una muy buena cantidad de vitaminas excelentes para la buena salud y apariencia de la piel. También se debe tener en cuenta que no se debe pelar.


100g de calabacín contienen 7mg, de vitamina C; esta misma cantidad ofrece 0,35g, de vitamina B3 y de provitamina A. Esta verdura es rica en fibras, ya que contiene entre 0,5g y 1,5g en los mismos 100g.

Hay que aclarar que estos aportes los podemos obtener cuando el vegetal está en su punto óptimo de madurez; la pectina que este vegetal contiene la hace muy suave a la hora de cocerla cuando todavía no está bien madura; en cambio si ya está bien madura su contenido de fibra es mayor, por esta razón contiene mucha celulosa. Además por el contenido tan alto en fibra este producto es muy bien recomendado para tratar los problemas de gastritis.

El calabacín es una verdura ideal para las personas que desean adelgazar, esto se debe al contenido abundante de fibra y sus escasas calorías.

El calabacín se debe comer fresco y es recomendable no guardarlo más de cinco días en el refrigerador, pues se corre el riesgo de que se pierdan todos sus aportes benéficos.

Muchos expertos cocineros coinciden en que esta deliciosa verdura se debe comer cuando todavía está muy joven y se debe preparar estando bien fresca, además su preparación hace posible realizar muchas variedades de platos permitiendo diferentes combinaciones, pues es uno de los vegetales que se puede adicionar a diferentes preparaciones aportando a cada uno un sabor muy especial.

El origen del calabacín no es bien conocido. No se sabe con seguridad si procede de Asia Meridional o de América Central. Lo que sí se conoce es que es una planta cultivada en todas las regiones cálidas de la Tierra desde tiempo inmemorial.
Existen pruebas de que esta hortaliza ya era consumida por los egipcios y, más tarde, por griegos y romanos. Sin embargo, fueron los árabes quienes extendieron su cultivo por las regiones mediterráneas, donde se convirtió en un alimento de consumo habitual en la Edad Media. En las zonas del norte de Europa, su consumo fue más tardío y no tuvo lugar hasta la II Guerra Mundial.
En la actualidad, su consumo está muy extendido en todos los países del Mediterráneo, así como en Holanda y Norteamérica. Marruecos, Italia y España son los principales países productores.
El calabacín es una hortaliza de verano aunque se puede adquirir durante todo el año. Sin embargo, los ejemplares más sabrosos son los que se recogen entre los meses de julio y septiembre. Es una hortaliza que se recolecta tierna, sin haber alcanzado su tamaño definitivo.
CARACTERÍSTICAS

Forma: alargada, aunque también puede ser esférica.
Tamaño y peso: su tamaño ideal es de catorce a veinte centímetros, pero puede alcanzar los cuarenta. Su ronda los 200 y 300 gramos.
Color: el color de su piel es variable. Puede ser amarilla, verde clara, oscura o incluso negra. Algunas variedades presentan puntos grises. Su carne siempre es blanca.
Sabor: algo amargo, aunque con un ligero toque dulce.

CÓMO ELEGIRLO Y CONSERVARLO
Se elegirán aquellos ejemplares que sean firmes al tacto, compactos, pequeños o medianos, sin manchas en la piel y pesados en relación con su tamaño.
Es aconsejable rechazar calabacines grandes porque suelen tener demasiadas pepitas y una carne menos tierna.
La intensidad del verde que presente su piel no influye en la calidad de la pieza, ya que éste depende de la variedad a la que pertenezca el calabacín.
El etileno, sustancia gaseosa que segregan en mayor proporción ciertos vegetales durante su maduración, confiere sabores amargos al calabacín. Por ésta razón, no han de almacenarse junto a frutas que producen este gas durante su almacenamiento tales como plátanos, melones, melocotones..., para evitar así la aparición de sabores amargos.
También se pueden conservar los calabacines congelados, siempre que con anterioridad se escalden en agua hirviendo durante unos tres o cinco minutos.
El calabacín, con el tamaño, pierde ternura y suavidad, se vuelve áspero y correoso y deja de ser un manjar.
Lo ideal es visitar todos los días la planta e ir cortando los que alcanzan una longitud de 15 o, como mucho 20 cm.

Una vez recolectados, los calabacines se conservan muy bien durante unos días, en un lugar seco y oscuro o también en el frigorífico. 

Si los recogemos pequeños y tiernos, están deliciosos crudos con una salsita rica o en ensaladas junto con otras hortalizas.

PROPIEDADES NUTRITIVAS
Su principal componente es el agua, seguido de los hidratos de carbono y pequeñas cantidades de grasa y proteínas. Todo esto, unido a su aporte moderado de fibra, convierte al calabacín en un alimento de bajo aporte calórico, idóneo para incluir en la dieta de personas con exceso de peso.
En relación con su contenido vitamínico, destaca la presencia discreta de folatos, seguido de la vitamina C. También contiene vitaminas del grupo B como B1, B2 y B6, pero en menores cantidades.
Los folatos intervienen en la producción de glóbulos rojos y blancos, en la síntesis del material genético y en la formación de anticuerpos del sistema inmunológico.
Esta verdura destaca respecto al resto por su mayor contenido en magnesio, sodio (responsable en parte de su marcado sabor), yodo, hierro y calcio.
En cuanto a su contenido en minerales, el calabacín es una buena fuente de potasio, además de presentar pequeñas cantidades de magnesio, fósforo y hierro.
El potasio es un mineral necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso y para la actividad muscular normal. Además, actúa en el equilibrio acuoso dentro y fuera de la célula. El magnesio juega un papel importante en la formación de huesos y dientes, se relaciona con el funcionamiento del intestino, nervios y músculos, mejora la inmunidad y posee un suave efecto laxante.
El calabacín presenta una pequeña cantidad de hierro, pero este mineral apenas se asimila en nuestro cuerpo en comparación con el hierro procedente de los alimentos de origen animal.
Esta hortaliza contiene además unas sustancias denominadas mucílagos que son un tipo de fibra que suaviza y desinflama las mucosas del aparato digestivo.
Composición por 100 gramos de porción comestible
Energía (Kcal)
29.5
Agua (ml)
92
Hidratos carbono (g)
6
Fibra (g)
1.3
Potasio (mg)
400
Magnesio (mg)
16
Vitamina C
10
Folatos (mcg)
6
mcg = microgramos (millonésima parte de un gramo)







RECETAS CON CALABACÍN