jueves, 10 de septiembre de 2015

Los deberes escolares
Los deberes escolares



A medida que tu hijo se va haciendo mayor, va teniendo que cumplir cada día más compromisos y responsabilidades. Los deberes escolares es uno de los más grandes pasos que tendrá que dar hacia la disciplina y el conocimiento. A cada curso que se adelante, el niño va teniendo más y más deberes, a tal punto que muchos padres se preguntan por qué el niño no aprende lo que tiene que aprender en el colegio. Y por qué, después de pasar muchas horas despiertos en un aula, tiene que traer, además, deberes para casa.
Como la mayoría de los padres, seguro que tú también deseas que tu hijo aprenda, saque buenas notas, y que todo ese esfuerzo lo lleve a un buen puerto profesional. Eso lo queremos todos. Pues para que tu hijo aprenda, es necesario que se esfuerce, y se comprometa. Para que obtenga conocimientos académicos tales como la lectura, matemática, etc., se requiere mucha práctica, que implica más tiempo y repetición. Y es ahí, donde se sitúan los deberes. En la escuela, el niño aprende con los profesores, pero son los deberes los que le ayudarán a convertirse en un aprendiz independiente, a poner en práctica lo que le enseñaron en la escuela, y sólo.

Deberes: un aprendizaje independiente

La hora de los deberes es, sin duda, uno de los momentos más difíciles para la familia. Muchos niños lloran, se niegan a hacerlos, y dicen que no lo saben. Y cuando los padres les intentan ayudar, ellos se quejan explicando que no es así lo que les enseñaron en el aula. Por otro lado, hay niños que crean demasiadas preocupaciones con los deberes y acaban por movilizar toda la familia en su afán de hacer los deberes de una manera impecable.

Los deberes son una obligación. Un compromiso que el niño tiene que cumplir sin tener la orientación constante de otra persona. A través de los deberes los niños también aprenden a administrarse y a organizarse a sí mismos. Les incentiva a aceptar la responsabilidad de hacer su trabajo de una forma correcta y precisa.

Los deberes hacen que los niños desarrollen habilidades como la organización, la precisión, la disciplina y el compromiso. Son prácticas que les servirán (y mucho) en su vida de adultos.

El objetivo de los deberes de casa es enseñar al niño a que trabaje por su propia cuenta. Los niños deben aprender no solo a sumar, a leer, como también a ser responsables de sus tareas, por sí mismos. Así que no sientas ningún tipo de remordimiento o de pena cuando tu hijo te diga que tiene muchos deberes, o que empiece a llorar diciendo que ya no tiene tiempo para jugar, y otras cosas por el estilo. Ayúdale a superar sus dificultades, y manten la disciplina en cuánto a la hora de los deberes. Más tarde, tu hijo te lo agradecerá.


De qué forma los padres pueden ayudar a los hijos en sus deberes escolares


Las discusiones por los deberes escolares son una de las fuentes más comunes de tensión entre padres e hijos. Parece ser que toda la ayuda que quiere dar los padres a sus hijos son rechazadas, y los hijos se quejan de que sus padres no tienen paciencia y por lo tanto nos les ayudan en nada. Aunque las tareas domésticas, profesionales, de todo el día, nos quiten las fuerzas, tenemos que encontrar ánimos para ayudar a nuestros hijos. Aquí tenéis algunas medidas para controlar las dificultades, y a la vez ayudar a sacar el mayor provecho posible a los deberes escolares de tu hijo.

Consejos sobre los deberes escolares de tu hijo

1- Es importante que los padres reconozcan el valor de los deberes y tengan paciencia para ayudar a sus hijos.

2- Los padres jamás deben quitar de sus hijos la responsabilidad por sus deberes.

3- Los padres no deben preguntar a sus hijos si tienen deberes de casa y tampoco ofrecer su ayuda sin que el niño la pida.

4- Ayuda a tu hijo a que disponga de materiales como papel, lápices y un diccionario, y pregúntale si necesitará de algo especial.

5- Establece un tiempo fijo cada día para los deberes. Y oriéntale acerca de cómo él puede aprovechar mejor el tiempo, para evitar que tu hijo deje la tarea hasta la última hora antes de acostarse.

6- Demuestra lo importante que es cumplir con los deberes, pero de una forma positiva.

7- Cuando tu hijo esté haciendo los deberes, busca alguna tarea para ti también. Él sentirá que también está contribuyendo para alguna cosa.

8- Cuando tu hijo pide ayuda, oriéntelo, pero no le dés la respuesta. Si le das todo hecho, él aprenderá que cuando tenga una dificultad serás tu el que solucione por él.

9- Cuando los deberes piden alguna participación de los padres, demuestre interés en colaborar.

10- Manten, siempre que puedas, un contacto con el maestro de tu hijo. Así podrás acompañar las tareas y las reglas de estudios de una mejor forma con tu hijo.

11- Determina con tu hijo cuáles son las tareas difíciles y las fáciles. Oriéntale para que haga primero las más difíciles, reservando las más fáciles para cuando él esté más cansado.

12- Si notas que tu hijo está cansado, propónle un descanso de diez minutos. Eso le estimulará a volver con más concentración a los deberes.

13- Premia a tu hijo por su esfuerzo, dedicación, y por el cumplimiento de sus deberes semanales, con un evento especial, los fines de semana. Por ejemplo, con una sesión de cine, un paseo, una pizza, o una excursión al zoo, a un museo, etc.

14- Busca siempre lo positivo y evita las críticas a tu hijo. Si el niño se siente frustrado e incapaz, su dificultad aumentará y perderá el interés de superarse. Los deberes se convertirán en una pesadilla.

15- Si tu hijo te pide que revises sus deberes, házlo. Es una forma sencilla de demostrar que estás interesado en saber cómo marchan las cosas. Pero revisa que el trabajo esté completo, no que esté correcto. No corrijas los deberes de tu hijo.


Los niños rinden más cuando trabajan en un sitio reservado para sus estudios

Los niños no necesitan de un área muy arreglada ni muy amplia. Un lugar cómodo, tranquilo, y bien iluminado, es el sitio ideal para que los niños hagan sus deberes. Evita que tu hijo haga sus deberes escolares al lado de una televisión encendida, o en lugares donde haya mucha distracción. Los niños rinden más cuando pueden trabajar en un sitio reservado para sus estudios. Se puede estudiar en la mesa de la cocina o en la del salón, siempre cuando no existan distracciones que apartan la atención de los niños de sus estudios. Evita a que tu hijo haga los deberes en paralelo a otras actividades como ver la tele, jugar a la game, con el ordenador encendido, etc.

Los deberes: un compromiso


Los estudios deben ser una actividad y una rutina diaria. Acostumbra a tu hijo a que estudie aunque no traiga deberes del colegio. En este caso, tu hijo puede dedicar el tiempo reservado a los deberes, para leer o investigar, por ejemplo. Es importante que reserves un tiempo de estudios, todos los días, aunque sea por solamente 15 minutos, adaptándolo al patrón de actividades de vuestro hogar. Es un hábito sano y necesario. Si tienes más hijos, lo mejor es programar períodos de tiempo de estudios simultáneos. Así evitarás que ellos se distraigan entre sí, y reducirá tu nivel de supervisión.
Los deberes son responsabilidad de tus hijos

Tu hijo necesita saber cuáles son las tareas, cuándo vencen, y cuánto tiempo debe planificar para completarlas. Eso se lo establecerá su maestro. Hay algunos niños que suelen olvidarse de apuntar los deberes del día, o de no recordar de traer el cuaderno, o de hacer cosas por el estilo. En estos casos, establezca consecuencias claras para el niño. Deja muy claro a tu hijo lo que sucederá si esto ocurre con frecuencia, y pide una tutoría con su maestro. Es necesario que haya una perfecta planificación de los deberes de los niños.

La mejor hora para hacer los deberes

Para que los niños puedan ir más relajados a la cama, lo mejor es reservar una media hora libre de deberes, antes de dormir. Los deberes pueden ser realizados así que los niños acaben de merendar, o antes de cenar, o de jugar. La postura firme y convincente de los padres también es muy importante para llevar a cabo esta difícil tarea.
Primero, siéntate con tu hijo por un momento en un lugar tranquilo, y explícale qué esperas de él, y de qué forma podéis ayudaros mutuamente. Deja muy claro que lo primero es el compromiso, y después la diversión. Al principio, es difícil, pero con persistencia y mucho apoyo, los niños se adaptarán fácilmente a sus deberes y, poco a poco, aprenderán a administrar mejor su tiempo.